dejar ir

Dejar ir para aprender a amar.

Estamos en época de graduaciones y las emociones encontradas son parte de ellas, el orgullo y alegría por haber concluido una etapa y cumplir una meta, son dignas de celebración, pero esto se acompaña de melancolía y tristeza, por dejar atrás lo que es parte de la vida diaria, la convivencia con los amigos, maestros y hasta las rutinas y regaños, todo se echa de menos inmediatamente. Incluso los maestros sentimos una nostalgia por dejar ir a los muchachos, cada año vemos marcharse alumnos y llegar otros nuevos; así es esto, son ciclos… nos consolamos.

Me hizo pensar en mi primer libro, tenía seis años cuando leí, irónicamente, “pájaros en la cabeza”, un poco más tarde desarrollé una fobia por las aves, entro en pánico al verlas abrir sus alas y al momento me apresuro a caminar con cautela y sin respirar, no, no importa lo indefensa que parezca, para mí es un pico con alas capaz de hacerme correr y llorar.

En fin, pájaros en la cabeza es un libro sobre una niña que adopta a tres aves recién nacidas, que habían decidido posarse sobre su cabeza; su madre la peinaba en forma de nido, las mañanas despertaba con el cantar de los pajarillos, se bañaban juntos, jugaban, y los llevaba a la escuela, donde su popularidad aumentó al portar tan peculiar accesorio, los vio crecer hasta tener plumas de color azul, pero ya que nada es para siempre, los pequeños crecieron y emprendieron su vuelo, dejándola triste y con un profundo vacío, se sintió contrariada por no entender que había hecho a sus amigos abandonarla, por qué no podían quedarse con ella. Al final todo sale bien, la niña vuelve a sonreír al verlos libres, cantando y volando cerca de su ventana, amos del cielo.

¡Qué lección para un niño! En realidad la vida se trata de eso, aun mas en la niñez, que se crece tan rápido y los cambios van sucediendo día con día, en su entorno y en su persona.



Hay etapas, se presentan circunstancias o personas, hay principios y finales; es un aprender, a apreciar lo que tenemos y dejar ir cuando llega el momento; esta niña pudo haber enjaulado a sus tres pajaritos en la negación de terminar con la hermosa rutina que habían construido juntos, sabía que eso no era la felicidad para ellos ni para ella. Es uno de los aprendizajes más valiosos que se le pueden transmitir a un joven, dejar ir lo que ya no puede ser apreciar lo que acontece.

En cualquier situación es necesario detenernos, ver todas las posibilidades y elegir con amor, el egoísmo o la indiferencia pueden darnos un placer instantáneo, pero nos aísla, solo con amor es que llega la dicha, quizá tarde, pero sin duda, llega y lo hace acompañada de otras virtudes, como la fortaleza o la paciencia, que forjan al espíritu, lo ayudan a fluir con la vida misma, que nos coloca en circunstancias no siempre agradables. El amor siempre nos confronta con la libertad, una madre quisiera decidir por su hijo para evitarle penas y las parejas temen perderse uno al otro; así como puede costarnos dejar ir la juventud, un trabajo o nuestra casa. Paradójicamente, el amor no puede ser sin libertad, la imposición anula el poder del otro y lo convierte en objeto.

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Jazmin Lizarraga

Licenciada en Derecho y Maestra en Educación, profesora, escritora y amante del teatro y la filosofía.

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